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El
Consejo de Ministros ha aprobado la remisión a las Cortes
Generales del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado
para el año 2004, que permitirán que el próximo
año la economía española siga creciendo y
creando empleo.
En
este sentido, las previsiones para 2004 apuntan a un incremento
del PIB del 3 por 100, superior por octavo año consecutivo
al promedio de la Unión Europea, lo que permitirá
a España avanzar en la convergencia real con nuestros socios
comunitarios. En concreto, el PIB per cápita español
superará en 2004 el 86 por 100 del promedio de la zona
euro, muy superior al 77 por 100 del año 1995.
El
avance en la convergencia real también se reflejará
en 2004 en el empleo. En efecto, el crecimiento de la economía
irá acompañado una vez más de una notable
creación de nuevos puestos de trabajo. En concreto, en
2004 se crearán 300.000 empleos, lo que supone un aumento
del 1,9 por 100 respecto al año 2003 y una reducción
de la tasa de paro hasta el 11 por 100, muy lejos del 23 por 100
de 1995. Esta evolución de la economía española
es especialmente relevante en el escenario de desaceleración
económica que atraviesan las principales potencias europeas.
Cuarto
año consecutivo de equilibrio presupuestario
El
equilibrio presupuestario, que volverá a lograrse en 2004
por cuarto año consecutivo, es una pieza clave en este
proceso de crecimiento y creación de empleo. El favorable
efecto que ha tenido la estabilidad presupuestaria sobre la economía
española en los últimos años avala, sin lugar
a dudas, la importancia del equilibrio de las cuentas públicas
para mantener el dinamismo económico.
Este
principio está recogido en las Leyes de Estabilidad Presupuestaria,
que se aplican por segundo año en los Presupuestos para
2004. Uno de los pilares de esas Leyes de Estabilidad, fundamental
para la contención del gasto, es el límite de gasto
no financiero del Estado, que incluye un Fondo de Contingencia
para las necesidades no previstas inicialmente en los Presupuestos.
En
los Presupuestos para 2004, que son los últimos de la presente
legislatura, el techo de gasto no financiero del Estado alcanza
los 117.260 millones de euros, el 2,4 por 100 más que en
2003, incremento que se eleva al 3,9 por 100 en términos
homogéneos, inferior en todo caso al crecimiento nominal
del PIB: 5,9 por ciento.
Crecimiento
moderado de los gastos corrientes
Esta
contención del gasto se vuelve a centrar, una vez más,
en los gastos corrientes, que crecerán en 2004 el 2 por
100, mientras que los gastos de capital, que incluyen la inversión
y, por lo tanto, impulsan la actividad productiva de la economía,
aumentan por encima de la media, el 5,2 por 100.
Por
lo que se refiere a los ingresos, crecerán en 2004 al mismo
ritmo que el PIB nominal, es decir, el 5,9 por 100. La recaudación
por impuestos aumentará algo más que la media, el
6,9 por 100, acorde con la favorable evolución económica
prevista para el próximo año.
La
consecución del equilibrio de las cuentas de la Administración
central es el resultado de un déficit del Estado y sus
organismos autónomos del 0,4 por 100 del PIB y de un superávit
de la Seguridad Social del mismo porcentaje. Este superávit
de la Seguridad Social, reflejo del dinamismo en la creación
de empleo, garantiza la sostenibilidad del sistema y permitirá
dotar de más dinero al fondo de reserva en 2004, básico
para asegurar el futuro de las pensiones.
Además,
el Presupuesto del Estado para el próximo año avanza
un año más en el proceso de separación de
fuentes de financiación de la Seguridad Social, ya que
aporta 300 millones de euros para seguir avanzando en la financiación
de complementos a mínimos.
El
proceso de saneamiento de las cuentas públicas llevado
a cabo en los últimos años ha permitido realizar
importantes rebajas de impuestos, que se han aplicado con éxito
en los últimos años y que seguirán notando
los españoles en 2004. A la rebaja del IRPF, ya aplicada
en 2003 y de la que se beneficiarán plenamente los contribuyentes
el próximo año, hay que añadir la congelación
de los impuestos especiales, aplicada en 2003 y que se producirá
de nuevo en 2004.
Políticas
prioritarias para 2004
El
equilibrio de las cuentas públicas permite priorizar el
gasto en las partidas presupuestarias que impulsan la actividad
productiva, en las que aseguran el mantenimiento de las prestaciones
sociales y en aquéllas que mejoran la calidad de los servicios
públicos.
Los
Presupuestos del Estado para 2004, al igual que los aprobados
en los últimos años, ponen el énfasis en
estas partidas, que crecen por encima del incremento medio del
gasto.
Así,
el gasto social aumentará el próximo año
el 6,8 por 100. De este modo, se asegura el mantenimiento del
poder adquisitivo de los pensionistas y se incrementan por encima
de la media las pensiones mínimas y las de viudedad. Además,
se mejoran otras dotaciones, como la promoción del empleo,
la Sanidad y la Educación, si bien estas dos últimas
partidas tienen cada vez menos peso en el ámbito del Presupuesto
estatal porque son competencias transferidas a las Comunidades
Autónomas.
La
justicia y la seguridad, servicios básicos del Estado,
son igualmente partidas prioritarias en los Presupuestos del próximo
año. La dotación para justicia aumentará
el 7,5 por 100, lo que permitirá seguir avanzando en el
desarrollo del Pacto de Estado para la Reforma de la Justicia.
La partida de Interior también recibirá un nuevo
impulso, con un crecimiento del 8,6 por 100.
La
inversión en infraestructuras y en I+D+i, claves para el
aumento de la productividad, serán igualmente prioritarias
en los Presupuestos del Estado para 2004, con incrementos del
6,4 por 100 y del 7,3 por 100, respectivamente.
Los
Presupuestos Generales del Estado para el próximo año
también serán los primeros que reflejen en su totalidad
la nueva financiación territorial, ya que, además
del modelo de las Comunidades Autónomas, en vigor desde
el año 2002, incluyen el nuevo modelo de financiación
de los entes locales. Esto significa que las cuentas del Estado
para 2004 muestran un nuevo avance en el proceso de descentralización
administrativa en España, que ha supuesto que las Administraciones
Territoriales alcancen actualmente casi la mitad del gasto público
total (47 por 100), muy superior al 32 por 100 de 1995.
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