|
El Consejo de Ministros ha recibido un Informe del Ministro de
Hacienda sobre el Anteproyecto de Ley de Subvenciones que se enmarca
dentro de uno de los ejes básicos de la política
económica del Gobierno, como es la estabilidad presupuestaria.
Una
vez aprobada la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que garantiza
el equilibrio de las cuentas públicas en su conjunto, era
necesario reformar la Ley General Presupuestaria, que regula el
procedimiento del gasto público, y crear la Ley de Subvenciones,
que busca avanzar en la eficacia y la transparencia en la aplicación
de una parte muy importante del gasto público. El Anteproyecto
de Ley General Presupuestaria está muy avanzado, de modo
que pueda ser aprobado a lo largo del presente ejercicio, y el
Anteproyecto de la Ley General de Subvenciones se remite hoy al
Consejo de Estado para que emita su oportuno dictamen.
La
Ley de Subvenciones comparte los principios de la Ley de Estabilidad
Presupuestaria y, como ésta última, busca asignar
correctamente el gasto público, a la vez que centra los
esfuerzos en la mejora de la protección social y de las
políticas de gasto que favorecen la creación de
empleo y el crecimiento económico. En este sentido, los
principios generales de la Ley de Subvenciones son la igualdad,
la publicidad, la transparencia, la objetividad y la eficacia.
Un
régimen jurídico propio
La
puesta en marcha de la Ley de Subvenciones permitirá dotar
a este importante ámbito de la actividad administrativa
de un régimen jurídico propio que mejorará
la gestión y el control de las subvenciones, lo que incrementará
de este modo su eficacia. Actualmente, el régimen jurídico
de las subvenciones se basa en los artículos 81 y 82 de
la Ley General Presupuestaria.
Uno
de los objetivos más destacados de la nueva Ley será
la eficacia. En este sentido, los órganos que conceden
subvenciones deberán elaborar planes estratégicos
en los que se definan objetivos, plazos, costes, fuentes de financiación
y prioridades de las subvenciones concedidas.
Además,
la nueva norma reducirá de forma importante las distorsiones
que puedan producir en el mercado las subvenciones. Para asegurar
la eficacia, la Ley establece también nuevos instrumentos
para evaluar y controlar los resultados de las ayudas concedidas,
lo que mejorará la asignación de las subvenciones
que se concedan en el futuro.
La
mejora de la transparencia es otro de los objetivos que persigue
la nueva Ley. En este sentido, el texto del Anteproyecto indica
que las Administraciones que concedan la subvención deben
hacerla pública y de forma detallada en el órgano
oficial correspondiente.
Asimismo,
la Ley contempla la creación de una base de datos nacional
en la que se incluirán todas las subvenciones que concedan
las Administraciones Públicas, lo que permitirá
la coordinación del Estado y las Comunidades Autónomas
en el ámbito de las subvenciones.
Seguridad
jurídica
La
Ley introducirá también importantes novedades en
lo que se refiere a la seguridad jurídica. Así,
el nuevo texto incorpora el estatuto jurídico de los beneficiarios,
donde se incluyen sus derechos y obligaciones, lo que aumentará
las garantías y la seguridad jurídica de los perceptores
de subvenciones.
Dentro
de este objetivo de mejorar la seguridad jurídica, la Ley
tendrá el carácter de básica en lo referente
a los principios y a las definiciones generales. Aunque el ámbito
de aplicación de la Ley se centra en las subvenciones concedidas
por el Estado y las Corporaciones Locales, se trata de que todas
las subvenciones, también aquéllas que conceden
las Comunidades Autónomas, se encuadren dentro de un marco
general con unos principios y unas definiciones concretas y comunes.
Esto mejorará no sólo la seguridad jurídica,
sino también la eficacia de las subvenciones.
Mejora
en la gestión de las subvenciones
La
nueva norma agilizará el proceso de concesión de
las subvenciones. Entre estas mejoras, destaca la posibilidad
de establecer una fase de preevaluación de solicitudes,
de modo que en la fase definitiva, de evaluación, sólo
estén los solicitantes que hayan cumplido los requisitos
administrativos. Además, los beneficiarios no tendrán
que aportar documentos que ya tenga la Administración.
Otra de las mejoras consiste en que la presentación de
solicitudes y su tramitación administrativa podrá
hacerse por vía telemática.
Los
avances en el proceso de control de las subvenciones, antes y
después de su concesión, constituyen otra de las
principales mejoras que introducirá la Ley. En concreto,
se establece de forma expresa el deber de colaboración
de los beneficiarios que, en el ámbito del control financiero
por parte de la Intervención General del Estado, se extiende
también a terceros relacionados con el objeto de la subvención.
La
negativa a las actuaciones de control puede llevar a la devolución
o reintegro de las ayudas. En este sentido, la Ley avanza en la
adecuación del proceso de reintegro. Entre las novedades
que incluye la norma en este ámbito destaca el que los
reintegros serán proporcionales a las obligaciones de los
beneficiarios, de modo que cuando no las cumplan deberán
devolver la ayuda.
Otra
de las novedades importantes de la nueva Ley consiste en la tipificación
de las infracciones, que serán leves, graves y muy graves,
así como el establecimiento de sanciones, graduales en
función de la infracción. Las infracciones van desde
la presentación fuera de plazo de las cuentas justificativas
de la aplicación dada a la subvención, en el caso
de infracciones leves, hasta la obtención de una ayuda
falseando las condiciones requeridas para su concesión,
en el caso de infracciones muy graves.
En
cuanto a las sanciones, pueden tratarse de multas o pérdida
de la posibilidad de obtener subvenciones o celebrar contratos
con las Administraciones públicas durante un tiempo determinado.
Estas dos últimas sanciones sólo se aplicarán
en el caso de las infracciones graves o muy graves.
|