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El Consejo de Ministros aprobará el próximo viernes
una reforma de la Ley Orgánica sobre Derechos y Libertades
de los Extranjeros en España para actualizarla a los criterios
establecidos en el Consejo Europeo de Sevilla.
Se
trata, básicamente, de favorecer la inmigración
que accede a nuestro país a través de las vías
legales y con los permisos en regla, y fortalecer la lucha contra
la inmigración ilegal.
La
nueva Ley incorporará la jurisprudencia del Tribunal Supremo,
adaptará las directivas europeas en materia de inmigración
y garantizará el catálogo de los derechos de los
extranjeros en España, cualquiera que sea su situación.
Todo ello con el deseo del Ejecutivo de que se logre con el consenso
de los partidos políticos.
El
anteproyecto de ley establece la consideración del visado
como permiso de trabajo y residencia, y articula un conjunto de
medidas tendentes al refuerzo de los procedimientos de control
y expulsión de aquellos extranjeros que entran de forma
ilegal en nuestro país.
LEY
MÁS MODERNA
El
Ejecutivo considera que los cimientos y pilares que se empezaron
a levantar en el Consejo Europeo de Sevilla, celebrado en el verano
del año pasado, deben ahora materializarse en una ley más
moderna que acoja e integre a los ciudadanos de otras sociedades
menos favorecidas, teniendo en cuenta que esa capacidad no es
ilimitada.
En
este sentido, el Gobierno entiende que la única forma admisible
de entrar y permanecer en España y la Unión Europea
debe ser respetando la ley y los procedimientos, luchando eficazmente
contra el tráfico ilegal de personas.
ÚNICO
PROCEDIMIENTO
De
esta manera, con la nueva norma el Gobierno favorecerá
los cauces que permitan la llegada de una inmigración legal,
simplificando la gestión de permisos y visados y eliminando
los trámites engorrosos en un único procedimiento.
Asimismo,
en aras de mejorar la lucha contra la inmigración ilegal
se reforzarán los procedimientos de detención, internamiento
y expulsión de aquellos ciudadanos extranjeros que accedan
de forma ilegal en España. Además de incorporar
las observaciones recientemente formuladas por el Tribunal Supremo,
el texto normativo contemplará un refuerzo del cuadro de
sanciones y se aumentarán las obligaciones de los transportistas
para implicarlos aún más en la lucha contra la inmigración
ilegal.
Finalmente,
en la nueva ley se transpondrán las directivas comunitarias
aprobadas en materia de inmigración desde el Consejo de
Sevilla, que afectan, fundamentalmente, a la homologación
de sanciones, obligaciones de los transportistas y al reconocimiento
mutuo entre los Estados de la UE de las resoluciones de expulsión.
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