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Un
grupo de 22 ingenieros aerospaciales de GMV abandonó la
compañía en mayo de 2001 y creó Deimos Space,
dedicada a la misma actividad "aeronáutica y aerospacial".
GMV
interpuso una demanda ante el juzgado de primera instancia nº2
de Madrid por competencia desleal, en la que solicitaba a los
22 empleados una indemnización de 6 millones de euros y
pedía que se impidiera a Deimos Space realizar contratos
con la Agencia Espacial Europea (ESA).
La
juez considera que la salida masiva de un grupo de trabajadores
no es el dato esencial que permita calificar como desleal una
conducta, sino que es necesario que exista un acto de denigración,
daños, competencia o aprovechamiento de secreto empresarial
(se les acusó de llevarse el software de GMV).
El
fallo descarta que exista competencia desleal en el comportamiento
de los 22 empleados, que tenían un contrato de trabajo
sin cláusula de exclusividad ni de permanencia y que cumplieron
con el preaviso para la baja voluntaria. Tampoco eran socios,
apoderados o accionistas de GMV.
GMV
ya ha anunciado el recurso contra el fallo.
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