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El
mundo
La
Comisión de Sanidad del Congreso ha aprobado el dictamen
de la ley reguladora de la autonomía del paciente,
que permitirá a cualquier persona rechazar la prolongación
artificial su vida, cuestión que todos los grupos desligaron
de la eutanasia.
Ese
documento, que en diversas normas autonómicas se había
denominado "testamento vital o de voluntades anticipadas",
se llama en el texto aprobado de "instrucciones previas"
y permitirá rechazar, por ejemplo, la respiración
mecánica asistida o un tratamiento ante un cáncer
extendido e irreversible.
En
el texto aprobado, que pasará al pleno del Congreso la
próxima semana y posteriormente al Senado, se garantiza
que una persona "mayor de edad, capaz y libre" pueda
manifestar anticipadamente su voluntad sobre los cuidados y tratamientos
de su salud para que se cumplan sus deseos cuando se no sea capaz
de expresarlos personalmente.
Las
comunidades establecerán las condiciones
En
esos documentos, cuyas condiciones deberá fijar cada Comunidad
Autónoma y que se centralizarán en un registro en
el Ministerio de Sanidad, se podrá fijar también
qué quiere el paciente que se haga con su cuerpo y sus
órganos en caso de fallecimiento.
No
se cumplirán las instrucciones previas contrarias al ordenamiento
jurídico o a la "lex artis", las pautas de actuación
generalizadas en virtud de la evidencia científica.
Todos
los grupos han desligado la norma de la eutanasia, un debate que,
según el portavoz del PSOE, todavía no se ha producido
en su grupo porque no cuenta con demanda social.
Información
previa
Además
del documento de instrucciones previas, la ley garantiza el derecho
del paciente a recibir información previa para elegir médico
y centro, según la normativa que establezca cada servicio
de salud autonómico.
Otro
de los objetivos principales de la ley, que obliga a los pacientes
a facilitar datos sobre su salud "de forma leal y verdadera"
cuando sean necesarios por razones de interés público
o con motivo de la asistencia sanitaria, es garantizar el derecho
a ser informado de las intervenciones a las que se debe someter.
El
paciente además deberá prestar su consentimiento
ante una actuación sanitaria; éste será verbal
por regla general, pero tendrá que ser escrito cuando se
trate de intervenciones quirúrgicas, de procedimientos
diagnósticos invasores o de actuaciones que supongan riesgos
para la salud.
Otras
novedades
En
el dictamen se regula el contenido de la historia clínica
y se garantiza la confidencialidad de los datos referidos a la
salud, que deberá garantizar cada centro.
Otro
punto novedoso es la regulación del alta médica:
si el paciente no acepta el tratamiento prescrito, se le propondrá
la firma del alta voluntaria; si no la firma y no existe tratamiento
alternativo aunque sea sólo de carácter paliativo,
el centro podrá disponer del alta forzosa, aunque si el
enfermo no está de acuerdo será el juez quien decida.
Todos
los portavoces mostraron básicamente su acuerdo con una
norma que "humaniza la medicina", como dijo la diputada
de CiU, Zoila Riera, pero la representante del PNV, Margarita
Uría, aseguró que ésta queda "coja"
al no establecer un régimen sancionador específico.
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